0920 | Herramientas que respetan tu tiempo, tu bolsillo y tus datos

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Hoy recorremos lanzamientos que atienden a un patrón común: herramientas que respetan tu tiempo, tu dinero y tus datos. Hablamos de IA que recordó tus reuniones y tus decisiones, apps que ponen fricción a favor de tu bienestar, software que funciona sin subir nada a la nube, la nueva infraestructura abierta para agentes de IA, y los organizadores que ordenan lo cotidiano, de la cena al grupo de chat.

Línea de tiempo

  • 00:00:04 Apertura
  • 00:00:39 La IA que recuerda tus decisiones: reuniones y datos con una sola definición
  • 00:05:24 Fricción a propósito: bienestar sin suscripciones ni rastreo
  • 00:10:40 Todo en tu Mac, nada en la nube: herramientas locales con pago único
  • 00:14:20 El código abierto llega a los agentes de IA: Bolt Forge y Ruby UTCP
  • 00:18:41 Ordenar lo cotidiano: de la cena a la lista del grupo de chat
  • 00:22:14 Cierre

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Este episodio es producido por Bri. Bri usa tecnología avanzada de IA para convertir los feeds que te importan en podcasts pensados para escuchar. Puedes escribirnos a hi@bri.so.

Transcript

Clara Vega: Hola y bienvenidos, soy Clara Vega.

Mateo Ruiz: Y yo soy Mateo Ruiz. Hoy vamos a recorrer un puñado de lanzamientos nuevos, y aunque parecen de mundos muy distintos, hay un hilo que los conecta: todos intentan que algo que ya sabes, una decisión, una captura, una cita, una lista de la compra, deje de perderse en el lugar equivocado.

Clara Vega: Exacto. Vamos a hablar de IA que recuerda decisiones de reuniones y datos, de apps de bienestar que te ponen fricción a propósito, de herramientas que funcionan entera­mente en tu Mac, de los modelos abiertos entrando en los agentes de código, y de tres apps que ordenan lo cotidiano. Empezamos fuerte: reuniones.

Mateo Ruiz: El primero es VoiceCap, un notetaker de IA. Y la historia de su origen es muy reconocible. El creador, Rokas, dirige una agencia de software en Lituania. Sus reuniones con clientes eran en lituano, tres personas tomaban sus propias notas, y dos semanas después nadie se ponía de acuerdo sobre qué se había decidido.

Clara Vega: Lo que más me gusta de su relato es la frase que usa para describir lo que le devolvían otros notetakers: resúmenes que parecían una mala traducción de una reunión a la que no habían asistido. Eso es exactamente lo que pasa cuando una herramienta es English-first y todo lo demás lo procesa como algo raro.

Mateo Ruiz: Y ahí está la apuesta diferencial de VoiceCap: transcribe en más de cien idiomas, y lo importante no es solo la transcripción, sino que el resumen, las acciones y las decisiones se escriben en ese mismo idioma, sin pasar primero por el inglés. Dicen que la mayoría de idiomas pequeños está cubierta.

Clara Vega: También hay tres formas de capturar: grabar en la sala desde el móvil o el portátil, mandar un bot a Zoom, Meet o Teams, o subir un archivo. Y para equipos, hay dos cosas que se salen de lo típico. Una es el registro de decisiones: qué se decidió, en qué reunión y con qué contexto, vinculado al segundo exacto de la grabación.

Mateo Ruiz: La otra es que conectas VoiceCap a Claude o ChatGPT vía MCP y preguntas cosas tipo "¿qué acordamos con este cliente?" sin abrir la app. En el ejemplo de su web, la respuesta lista dos compromisos, cada uno con la reunión y el minuto de donde salió.

Clara Vega: En cuanto a privacidad y precio: empresa de la UE, grabaciones almacenadas en Frankfurt, y dicen que nunca se usan tus datos para entrenar modelos. Plan gratuito de 300 minutos sin tarjeta, Pro a 29 euros al mes por asiento de captura con mil minutos, y Business a 49 euros con grabación ilimitada. Los espectadores, es decir, quien solo lee, son gratis en todos los planes.

Mateo Ruiz: Vale, y aquí hay que ser honestos con lo que sabemos y lo que no. Todo esto son afirmaciones del creador: que la precisión es de nivel líder en lenguas europeas, por ejemplo, es un claim suyo, no un dato verificado. Rokas dice abiertamente que lo que más quiere es feedback sobre el registro de decisiones, porque según él casi nadie trata las decisiones como registros separados.

Clara Vega: Y es la pregunta interesante: cualquier notetaker hace resúmenes y acciones; lo distintivo aquí es la gobernanza de decisiones. ¿Los equipos adoptarán esa disciplina extra, o usarán solo la parte cómoda, el resumen? Eso todavía no lo sabemos. Los comentarios en la comunidad, de hecho, eran bastante generales, felicitaciones y la pregunta típica de qué lo hace único, sin críticas sustantivas todavía.

Mateo Ruiz: Y ¿sabes qué me gusta de pasar de VoiceCap al siguiente? Que el segundo ataca el mismo problema, la definición que se desvía, pero en los datos de la empresa en vez de en las reuniones.

Clara Vega: Sí: Basedash Models. La idea es casi una frase: define una vez, consulta como tabla. Es un espacio de trabajo semántico de SQL reutilizable y gobernado para los conceptos con los que tu empresa realmente funciona: clientes, órdenes, cuentas activas.

Mateo Ruiz: Max, el fundador, lo cuenta con un ejemplo muy concreto. Ellos mismos corrían su producto Northstar sobre sus propias definiciones de clientes, órdenes y cuentas activas. Antes, una pregunta que tocaba uno de esos conceptos generaba tres conteos competidores, según quién respondiera.

Clara Vega: Con Models, el modelo captura el concepto una vez, y no es solo la consulta SQL. Cada modelo tiene vistas propias: detalles, columnas, medidas y segmentos. Y añade cosas que suenan a detalles pero son el quid: sinónimos, para pedirlo en lenguaje natural; row grain, el nivel de fila, para que los joins no mientan; relaciones con otros modelos; y guía de uso que el asistente lee cuando responde.

Mateo Ruiz: Y en SQL lo referencias como si fuera una tabla: select from models.customers. El asistente no adivina qué filtro querías; lee el modelo y usa la medida "clientes activos" y el segmento "enterprise" que el equipo ya acordó. Esa es toda la tesis: dejar de esperar a que el prompt sea lo bastante específico.

Clara Vega: Mencionan también que las definiciones antiguas, las que llamaban references, migran automáticamente, y que un administrador puede desactivar Models por organización si el equipo no está listo. Disponible ya, y la comunidad de Product Hunt tenía una semana extra de prueba.

Mateo Ruiz: Ahora, la limitación obvia es la misma en los dos casos: esto vale tanto como la disciplina del equipo en mantener el modelo. Si la gente define su métrica privada al lado, vuelves al problema de origen. Y de nuevo, la evidencia de que esto funciona a escala es el relato del propio fundador sobre su producto interno, más un post de lanzamiento; no hay estudios de terceros.

Clara Vega: Unamos el hilo antes de cambiar: en VoiceCap y en Basedash, lo que el equipo ya decidió se convierte en memoria confiable y consultable. Y esa idea de memoria confiable va a reaparecer al final, cuando hablemos de agentes de IA. Pero primero, un cambio de mundo: bienestar en el móvil.

Mateo Ruiz: Vamos con Squirrel, un bloqueador de apps que, según su eslogan, te devuelve el dinero. La historia de origen es muy buena. Brian lo construyó solo, y empezó en una noche tras Acción de Gracias: con amigos, todos de acuerdo en dos cosas, que las redes les habían secuestrado el cerebro, y que iban atrasados en invertir.

Clara Vega: Y conectó los dos problemas. Eliges las apps que abres demasiado y pones tu propio peaje. Cuando tocas Instagram por instinto, hay un bloqueo duro, no una pantalla que puedas esquivar. Si de verdad quieres entrar, tienes que abrir Squirrel, elegir cuánto tiempo lo desbloqueas, y apartar unos cuantos dólares para ti mismo.

Mateo Ruiz: Y aquí viene la parte que la gente siempre pregunta: Squirrel nunca te cobra. No hay tarjeta, ni cuenta bancaria, ni dinero moviéndose por la app. Es como un bote de los juramentos: la app solo registra lo que tú decidiste apartar. Cuando quieras, inviertes tú mismo en tu propio bróker, le dices a Squirrel qué compraste, y él lo sigue con precios en vivo.

Clara Vega: Eso despeja una de las dudas de los comentarios: alguien preguntó literalmente "¿usa mi dinero para regular mi comportamiento? Pensé que me iban a pagar". Pues no, no te paga nadie; el dinero es tuyo, fuera de la app. Eso sí, hay una mejora de pago opcional, Portfolio, con gráficos y proyecciones: 19,99 dólares una vez, u 8,99 al año. Y es solo de iPhone.

Mateo Ruiz: Ahora, la evidencia más fuerte que hay es el propio Brian como caso de estudio de uno. Tenía un límite diario de 45 minutos en Instagram desde hacía meses, y aun así promediaba más de diez horas a la semana. La primera semana con Squirrel: una hora y cuarenta y cinco minutos. La segunda: 56 minutos. Y ojo: él mismo dice que es solo él, pero el descenso es difícil de discutir.

Clara Vega: Y añade contexto que explica por qué el bloqueo duro importa: con los límites nativos de pantalla, "ignorar el límite por hoy" está a un toque. Su mejor marca con el límite oficial fue doce horas y cuarenta y ocho minutos en una semana.

Mateo Ruiz: En los comentarios hubo dos críticas o ideas interesantes. Una persona dijo que no cree que tiempo sea dinero, y propuso que la moneda fuera el tiempo mismo: si eres músico y llevas una hora scrolleando en vez de crear, le debes una hora a tu música. Es una crítica de diseño, no un dato, pero es interesante.

Clara Vega: Y otro preguntó directamente la cosa clave: "mi problema con las apps de tiempo de pantalla siempre fue el botón de 'solo esta vez'. ¿Squirrel tiene override o el bloqueo es de verdad duro cuando está puesto?". Esa pregunta quedó, al menos en lo que tenemos, sin respuesta pública del creador, y es honesto señalarla como abierta.

Mateo Ruiz: Otra persona contó su alternativa: desenterró una Gameboy Advance y cuando le pica el scroll, juega a Pokémon. No es una crítica, pero muestra que el problema tiene muchos parches caseros.

Clara Vega: Ahora bien, fíjate en el patrón que está emergiendo y que nos lleva a la siguiente app. Brian habla de "no hay nada que fallar": sin metas, sin rachas, sin notificaciones de culpa. Es la misma filosofía de nuestro siguiente lanzamiento: Mantra Timer.

Mateo Ruiz: Mantra Timer es un temporizador de meditación para iOS, y su creador, Brent, viene con una credencial inusual: más de 3.700 días consecutivos de práctica diaria de meditación trascendental. Más de una década. Y simplemente quería una herramienta limpia para su práctica.

Clara Vega: Lo que encontró fue lo que todos conocemos: un mercado de apps de bienestar infladas. Las oficiales le pedían datos personales de fondo intrusivos, otras empujaban programas guiados infinitos, y casi todas exigían suscripción mensual solo para sentarse en silencio.

Mateo Ruiz: Y aquí está el detalle que me parece el más contundente de toda la historia: Brent iba a lanzar con una suscripción anual estándar, y la cambió porque sentía que era hipócrita con la filosofía anti-renta de su estudio. La app básica es gratis entera, y las funciones avanzadas para practicantes establecidos se desbloquean con un pago único pequeño, 9,99 dólares. Lo compras y es tuyo para siempre.

Clara Vega: Para el lanzamiento en Product Hunt además puso un código, LAUNCH2026, que baja el pago único a 5,99. En la versión gratis hay temporizadores integrados, un estándar de 30 segundos de calentamiento, 20 minutos y un minuto de cierre, y uno extendido de 40, fases configurables, registro de cómo te sientes tras la sesión, notas, doce meses de historial local, campanas, temas, estadísticas básicas y un recordatorio diario.

Mateo Ruiz: Y ojo al contraste con Squirrel: cero recolección de datos, cero notificaciones gritando por tu atención. Sí hay una racha y estadísticas en el nivel gratis, pero el espíritu es el mismo: quitar la presión. En Mantra+, el pago único, va estadística avanzada, hasta ocho recordatorios programables, iCloud sincronizado, Apple Watch, Family Sharing y demás.

Clara Vega: Un comentario de la comunidad le hizo la pregunta perfecta: "¿qué decidiste no incluir mientras lo construías? Sé que parece tonta, pero conecta con toda la idea de mindfulness". Otro decía que la complejidad en apps de bienestar se convierte en una cosa más que gestionar. Y hubo dos preguntas que resumen los límites del enfoque: una, "¿cuál es el modelo de ingresos?", lo cual es justo la pregunta difícil de un pago único sin datos.

Clara Vega: Y otra, la más filosófica: "con cero recolección de datos, ¿cómo sabes si la gente lo usa día a día, o es algo que dejaste de medir a propósito?"

Mateo Ruiz: Esa es la tensión honesta de toda esta familia de productos: al quitarte el rastreo, el creador también se queda ciego sobre si su herramienta funciona para otros. Brian con Squirrel al menos tiene su propio caso; Brent eligió no saber, al menos en lo que hemos visto responder.

Clara Vega: Y esa misma renuncia a la nube nos lleva al siguiente bloque, que es quizá el más técnico: herramientas que viven entera­mente en tu Mac. Empiezo con BiBimba, de Rihito, un desarrollador en solitario en Japón.

Mateo Ruiz: El problema de origen es de esos que una vez lo nombras no puedes des-verlo. Rihito hace muchas capturas de pantalla: recibos, diálogos de error, diapositivas. Y cuando necesita un número de una de ellas una semana después, no puede buscarlo.

Clara Vega: La solución de BiBimba: trata las capturas como entradas del portapapeles. Corre OCR sobre ellas nada más capturarlas, y todo lo que has copiado o capturado acaba en una sola caja de búsqueda. Escribes "factura" y te salen el texto copiado, la captura que contiene esa palabra y el fragmento guardado. Puedes copiar solo el trozo que necesitas, e incluso convertir una tabla detectada en Markdown, JSON o HTML.

Mateo Ruiz: Y hay capa de IA, pero todo en el dispositivo: traducir, resumir, reescribir, y acciones propias guardadas, con los modelos on-device de Apple. Ojo, eso requiere un Mac con Apple Intelligence activado. Todo el historial se queda en tu Mac, eliges cuántos elementos conservar y cuánto tiempo, y no hay analytics.

Clara Vega: Es keyboard-first: control shift C abre el historial, Return pega en la app donde estabas, control K lanza acciones de texto. Interfaz en diez idiomas. Precio: 9 dólares una vez, para 3 Macs, compras de nuevo con el mismo email si necesitas tres más. Sin suscripción. Ahora, la limitación que el propio Rihito declara: requiere Apple silicon y macOS 26 o posterior, porque el OCR y los modelos vienen del sistema operativo actual, no los empaqueta él.

Mateo Ruiz: Y los comentarios llegaron justo por ahí. Una persona que hace guías de ayuda en cinco idiomas preguntó si el OCR maneja acentos de italiano, alemán y francés o está afinado para inglés, y si la captura se lee en el momento o solo cuando buscas. La respuesta al tiempo está implícita en el diseño, el OCR corre al capturar, pero la precisión multilingüe es una pregunta abierta que aparece dos veces: otro comentarista preguntó si el OCR va lo bastante rápido para un heavy user de capturas.

Clara Vega: El otro producto de este bloque es Lumiko, y su problema es el primo del de Rihito: el editing. Su creador perdía una hora en keyframes después de cada grabación de cinco minutos. Ese zoom y paneo de los vídeos de tutorial slick normalmente viene de alguien poniendo marcadores a mano sobre cada clic.

Mateo Ruiz: Lumiko te lo ahorra: graba tu pantalla, sigue el cursor y los clics mientras trabajas, y cuando paras, genera los movimientos de zoom y paneo solo. Sin keyframes. Además hay un editor de línea de tiempo en el navegador para recortar, dividir y reordenar clips, y Smart Blur: dibujas una caja y oculta claves de API, emails, contraseñas.

Clara Vega: Hay webcam en burbuja arrastrable, fondos con gradientes o imágenes, efectos de clic, y exportación hasta 4K con render acelerado local. Nada va a la nube: sin cuenta, sin cola de subida. El tier gratis es sorprendentemente completo: grabación ilimitada, audio de sistema y micrófono, auto-zoom, Smart Blur, export hasta 1440p, pero con marca de agua. Pro cuesta 9 dólares, en oferta de 29, para quitar la marca, 4K y 3 dispositivos de por vida.

Mateo Ruiz: La comunidad reaccionó bien al precio, pero también señal Practicalmente el punto débil obvio: alguien dijo que la posición del cursor acierta casi siempre, menos en las tomas donde mueve el ratón mientras habla, y preguntó si se puede sobreescribir un zoom mal colocado. Es exactamente el tipo de caso límite que decide si la magia automática te ahorra tiempo o te lo quita.

Clara Vega: En ambos, BiBimba y Lumiko, la tesis es la misma y conviene decirla claro: el procesamiento local ya es viable, y el pago único sigue siendo una alternativa real a la suscripción. Con las mismas preguntas abiertas que en bienestar: ¿precisión, y sostenibilidad del modelo de ingresos?

Mateo Ruiz: Y del pago único y los modelos locales saltamos a la otra punta: modelos abiertos y protocolos abiertos para agentes de IA. Primero, Bolt Forge, un agente nuevo dentro de Bolt.new, la plataforma de construcción de apps con IA.

Clara Vega: La apuesta: Forge corre solo con modelos de pesos abiertos. El par principal es GLM 5.3 Flash y GLM 5.3, con Kimi K3 y DeepSeek v4 Pro como opciones experimentales. Se queda sentado junto a Standard y Max en el selector de agentes.

Mateo Ruiz: ¿Por qué usarlo? Uso. Cada plan Pro individual recibe hasta 50 veces más uso en Forge, gratis, hasta el 14 de octubre de 2026. Una barra mensual de uso, sin topes diarios, y si la barra llega al cien por cien, conmuta solo a Standard, sin sobrecargos. El argumento económico es que la fase de borrador, donde necesitas vagar, es justo la que castigan los créditos caros, y que la inferencia cayó 280 veces en 18 meses según el AI Index de Stanford HAI, que es lo que hace posible una asignación así.

Clara Vega: Pero el intercambio hay que contarlo completo: Forge es opt-in, y al entrar consientes compartir tus sesiones de construcción, prompts, código, trazas de correcciones, anonimizadas, con secretos y datos sensibles eliminados, hacia datasets que Bolt licencia a laboratorios de IA. El primero es Arcee AI, un laboratorio estadounidense de modelos abiertos. Cambias de vuelta a Standard o Max y Forge deja de recoger sesiones.

Mateo Ruiz: ¿Y lo capaz que es? Su propio benchmark, el Bolt Build Index, le da 92,2 contra 101 del mejor modelo de pago, Claude Opus 5 según ellos, o sea el 91 por ciento de la capacidad.

Mateo Ruiz: Y aquí la comunidad hizo exactamente la pregunta correcta: alguien escribió que el "91 por ciento del modelo de pago en su benchmark interno" está haciendo mucho trabajo en esa frase, que los benchmarks internos tienden a elegirse para favorecer al nuevo, y preguntó si hay un eval público o un conjunto de tareas que gente de fuera pueda rerunear. Buena pregunta, y por lo que vemos, sin eval público todavía.

Clara Vega: También hay advertencias honestas en su propio material: es un research preview, te recomiendan duplicar el proyecto antes de meter una construcción seria en Forge, mantener el trabajo de producción en Standard o Max, y ojo, Kimi y DeepSeek consumen la barra de uso más rápido que los GLM. Tampoco acepta PDFs aún.

Mateo Ruiz: Otro comentarista lo enmarcó bien: según él, es la primera solución de vibe-coding que va del todo con modelos abiertos. Es una opinión, pero marca por qué esto es noticia.

Clara Vega: Y el segundo de este bloque va de infraestructura, no de producto: Ruby UTCP. El contexto: MCP es hoy el estándar dominante para que agentes de IA descubran y llamen herramientas. UTCP, el Universal Tool Calling Protocol, es un estándar abierto alternativo, y Kamil trae la versión 1.1 a Ruby.

Mateo Ruiz: La diferencia de filosofía es fuerte. UTCP no proxya las llamadas a través de un servidor nuevo, como hace MCP; describe cómo llamar las herramientas existentes directamente sobre su protocolo nativo. Tras el descubrimiento, el agente habla directamente con el endpoint, HTTP, gRPC, WebSocket, CLI, y hasta MCP está entre los doce transportes soportados, lo cual es simpático.

Clara Vega: El beneficio que proclaman: eliminar la "tasa de wrappers", reducir latencia, y mantener tu auth, tu facturación y tu seguridad en su sitio. Su principio declarado es bueno: si un humano puede interactuar con una API, la IA debería poder hacerlo sin cambiar la API y con las mismas garantías de seguridad. También tienen CodeMode, para orquestar flujos de varias herramientas con Ruby compacto en vez de docenas de llamadas sueltas.

Mateo Ruiz: Es open source, licencia MIT, orientado a desarrolladores Ruby que construyen agentes. El ecosistema UTCP en general ya tiene SDKs en Python, TypeScript y Go, y un puente UTCP-MCP que según ellos conecta a más de 230 herramientas con un solo servidor MCP.

Clara Vega: Y la pregunta abierta es la de todo protocolo alternativo: la adopción. MCP tiene el momento; UTCP tiene el argumento técnico. Ganará quien consiga que los mantenedores de herramientas publiquen descripciones UTCP sin que nadie les pague por ello. Kamil pide feedback concreto sobre el API y sobre qué integraciones queréis.

Mateo Ruiz: Y aquí cerramos el círculo que abrimos al principio, Clara: los agentes de IA necesitan herramientas, sí, pero los usuarios necesitan que esas herramientas les devuelvan lo que ya decidieron. La confianza de VoiceCap y Basedash es la misma moneda que Bolt y UTCP están jugando.

Clara Vega: Exacto. Y bajamos del mundo de los agentes al de la nevera y el chat de grupo, con tres apps que atacan el mismo problema desde ángulos distintos: la información valiosa atrapada en el lugar equivocado. Primera, Mise, dentro de Robot Recipes.

Mateo Ruiz: El problema es de cocina, y todos lo hemos vivido: las recetas te ayudan a cocinar un plato, pero las comidas tienen varios platos, y hacer que todo esté listo a la vez es casi imposible a mano. Mise lo resuelve planificando hacia atrás: dices a qué hora quieres comer, y cada plato se programa hacia atrás desde ese minuto. Un tiempo de inicio, un orden de pasos, y con dos condiciones elegantes: empuja los pasos para que dos tareas manuales nunca coincidan.

Clara Vega: Sale un tiempo de inicio único, una lista de la compra fusionada, y un modo de cocción paso a paso que muestra solo lo que toca ahora, mantiene la pantalla encendida y pita cuando vence un paso. Funciona sin conexión una vez cargada la página, déjalo abierto en la encimera. Gratis, sin login, sin app, sin anuncios estorbando.

Mateo Ruiz: El flujo es bonito: empiezas de una receta ancla, cualquiera de las miles de Robot Recipes, los robots sugieren platos que la acompañan y leen los pasos de cada receta para calcular cuánto tarda cada uno y qué partes necesitan tus manos. O generas recetas nuevas a demanda. El propio creador es honesto: "no siempre es cien por cien perfecto, pero creo que lo encontrarás mejor que adivinar o usar notas de papel".

Clara Vega: Segunda: Punch. La historia de origen: el cofundador Paul pasaba cada año, literalmente una tradición anual, buscando scrollando en el chat de grupo la dirección de un amigo de otro estado para mandarle el regalo de cumpleaños. Consultó a los otros cofundadores y no era un problema solo suyo.

Mateo Ruiz: Punch es un lugar donde guardar trocitos de información para ti o para un grupo: la dirección del Airbnb de vacaciones, el código de la puerta, el itinerario, la lista de la compra, fotos importantes, incluso el meme. Lo definen como un cruce entre notas compartidas y un tablero visual. Contra la app de notas: se llena, se ve torpe, y no puedes compartir piezas individuales; contra Drive o Dropbox: tienen el almacenamiento y compartir, pero están orientados a almacenar.

Clara Vega: Está en App Store y Google Play, y su relato de constructor es revelador: les costó decidir entre React Native y Flutter, idas y vueltas; discusiones grandes de diseño; y el mayor dolor, el App Review: tres semanas con múltiples rechazos, dos de ellos por cosas que según ellos sí tenían, mientras el Play Store los aprobó en 24 horas.

Mateo Ruiz: Y tercera, Doneit 3.2, la actualización de un gestor de tareas. Lo nuevo es el Doneit Assist reimaginado: ahora multimodal, puedes adjuntar fotos al planificar para convertir una lista escrita a mano, una pizarra o un documento en tareas, añadir detalles, sugerir recordatorios y atributos, y dividir tareas en subtareas.

Clara Vega: También puede resumir una lista, destacar las tareas clave y mostrar las próximas. Y se integra con el ecosistema: las listas son accesibles a la nueva Siri con conciencia de pantalla, puedes añadir tareas por Siri, y el widget de lista soporta la nueva opción extragrande en vertical.

Mateo Ruiz: Y aquí la comunidad hizo la pregunta que une las tres apps: alguien felicitó la demo de convertir la foto de una pizarra en lista de tareas, pero advirtió que el reconocimiento de letra es donde estas cosas suelen caer: taquigrafía desordenada, flechas, tachones. Y preguntó qué pasa cuando Doneit Assist mal-lee algo: ¿te muestra lo que "vio" antes de crear las tareas, o te enteras cuando aparece la tarea equivocada en tu lista?

Clara Vega: Esa pregunta es la misma para Mise, que depende de que los robots lean bien los pasos de las recetas, para Punch, que depende de que tú pegues la info correcta, y para Doneit. Es el desconocido común: qué tal funcionan con el desorden real, no con la demo.

Mateo Ruiz: Y con eso cerramos el círculo completo del día. Mira la línea que hemos dibujado, Clara: herramientas que convierten decisiones en memoria consultable, apps que usan la fricción como aliado sin espiarte, software que trabaja en tu Mac por una sola vez, protocolos y modelos abiertos para agentes, y apps que rescatan la información cotidiana de donde se pierde.

Clara Vega: Un hilo común honesto antes de despedirnos: casi toda la evidencia que hemos citado viene de los propios creadores. Sus números, sus benchmarks, sus casos personales. Son claims, no resultados verificados, y en varios casos la comunidad ya ha pedido exactamente esa verificación, del eval público de Bolt a la letra manuscrita de Doneit. Vale la pena leer cada lanzamiento con esa lupa.

Mateo Ruiz: Así es. Si os habéis quedado con ganas de probar algo, VoiceCap y BiBimba tienen versiones gratuitas o de prueba sin tarjeta, y Mise es gratis sin registro. Nos vemos en la próxima. Gracias por escucharnos.

Clara Vega: Hasta la próxima.